El ejercicio físico indudablemente favorece la salud, por lo cual realizar ejercicio con regularidad es básico para mantener una vida saludable (basta con que sea moderado y periódico).

Está demostrado que una dieta para reducir el colesterol resulta mucho más eficaz en personas con niveles de colesterol de alto riesgo cuando se acompaña de actividad física. Además, la práctica de ejercicio unida a una dieta adecuada mejora los niveles de colesterol “malo” (LDL) y aumenta los de colesterol “bueno” (HDL), independientemente de la pérdida de peso. Así evitaremos exponernos a enfermedades cardiovasculares como pueden ser la hipertensión o la arterosclerosis.

Es imprescindible que el ejercicio se adapte a la edad y condición de cada persona, pues en ningún caso se puede generalizar. Para empezar, se aconseja andar media hora diaria , y así poco a poco, ir intensificando el esfuerzo físico. Los deportes más recomendables son los de tipo aeróbico (andar, nadar, bicicleta...) al menos tres veces por semana: así los niveles de colesterol LDL bajarán.

Por último, es conveniente aprovechar el ejercicio para salir a la naturaleza, de esta forma nos sentiremos mejor y rebajaremos el estrés.

Un complemento inmejorable a una alimentación correcta es pues realizar algún ejercicio físico adecuado a la edad, peso, preferencias y condición física del individuo.

Sin duda alguna una dedicación periódica a la actividad física es recomendable para todas las personas que desean mejorar su calidad de vida. Porque además de lograr aquellos objetivos estéticos, quienes realizan deportes de forma continuada obtienen beneficios en todos los aspectos sanitarios y sociales que abarcan al ser humano.

Sin embargo, tampoco se trata de realizar esfuerzos en forma descontrolada y sin programa.
Es fundamental acudir a profesionales que indiquen la rutina e intensidad de las actividades, ya que las lesiones provenientes de la actividad física pueden poner en riesgo la salud de las personas.

Es aconsejable combinar ejercicios de resistencia (aeróbicos) y ejercicios de fuerza (pesas) para obtener un mejor rendimiento.

El ejercicio con pesas durante 30 minutos como mínimo a la semana también ayuda a minimizar el riesgo de padecer enfermedades cardiacas, además de incrementar la masa muscular.

No es beneficioso para la salud ni "pasarse" ni "quedarse corto". Si bien es cierto que más vale andar tres horas semanales que no hacer nada, hay que tener en cuenta que poco mejoraremos nuestro estado de salud solamente con este ejercicio.
Vuelvo a recordar que los consejos son para personas sanas y que no tienen ninguna contraindicación médica para realizar verdaderamente deporte, está claro que no podemos pretender correr con 70 años 4 veces a la semana unos 10 km cada vez, si no estamos entrenados y preparados para ello.

Así podemos definir algunos consejos para empezar:

Para personas con condición física deficitaria o que posean alguna patología pero ninguna contraindicación médica:
Correr 30 minutos a baja intensidad, (para llegar a utilizar grasa corporal como fuente energética) pulsación máxima 130 ppm, al menos tres veces a la semana, en días alternos.

Para individuos que pueden hacer más ejercicio pero prefieren las pesas y desean disminuir masa grasa corporal:
Realizar tres veces a la semana ejercicios aeróbicos, (bicicleta, aeróbic, correr, natación) a 130 ppm, con una duración mínima de 30 min, en días alternos. Para combinar con sesiones de pesas de hasta 1 hora de dos a tres veces por semana y siguiendo las pautas de su entrenador, es decir respetando cargas óptimas, repeticiones, series, pausas, etc.