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El cerebro que representa el 2-3% del peso corporal total, es el órgano más carácterístico del ser humano, alberga más del 90% de las
neuronas del cuerpo y consume el 20% de la energía que tomamos a través de los alimentos.
Para cumplir con sus funciones motoras, sensoriales, emocionales y para gobernar las funciones de concentración, pensamiento, la memoria, el estado de ánimo y la personalidad necesita glucosa, oxígeno y nutrientes (vitaminas y minerales). Una alimentación desequilibrada produce carencias de vitaminas y minerales que se manifiestan mediante síntomas como las desgana, irritabilidad, apatía, cansancio, nerviosismo, falta de concentración, fallos en la memoria y depresión. Cómo fuente de energía el cerebro utiliza la glucosa, por lo que es conveniente mantener estable el nivel de glucosa en sangre. Asi que resulta fundamental ingerir mayoritariamente hidratos de carbono complejos (pan, arroz y otros cereales, pasta, patatas y legumbres) y en menor medida los carbohidratos simples (frutas, azúcar, miel y alimentos dulces en general). También es importante comer 5 veces al día, y desayunar correctamente. Los individuos que por la mañana no se alimentan debidamente pueden sufrir una hipoglucemia, la cual mantenida durante varias horas puede ser una de las causas de irritabilidad, nerviosismo, cansancio, falta de concentración e incluso mareos. Triptófano: Es un aminoácido esencial, que a través de ciclos metabólicos y con la participación de la vitamina B6 se convierte en nuestro organismo en serotonina. Y a su vez la Serotonina: es un neurotransmisor relacionado con la calidad del sueño, el estado de ánimo y el buen humor. También actúa como el reloj interno de nuestro cuerpo, y determina nuestros ciclos de sueño y de vigilia. Alimentos ricos en triptófano: Huevos, carnes, pescados, lácteos, legumbres (soja), frutas, (plátano, aguacate, piña) y frutos secos. De todas las vitaminas, las que más influyen en el sistema nervioso y en el buen funcionamiento del cerebro son las vitaminas del grupo B. B1, Tiamina: Cumple un papel fundamental en el metabolismo de los carbohidratos. Su carencia afecta directamente a todos los tejidos que dependen del suministro energético a través de los hidratos de carbono, como el cerebro. Una ingesta excesiva de carbohidratos simples, puede reducir las reservas de esta vitamina. Los efectos producidos por la carencia de la tiamina son falta de concentración, irritabilidad, falta de memoria y puede ser causa de depresión. Es abundante en: carnes, pescados, germen de trigo, soja fresca, frutos secos (anacardo, pipas, nuez de brasil, etc.), cereales integrales, legumbres. |
| La pirámide nutricional nos indica que alimentos debemos consumir semanalmente para llevar una dieta equilibrada. |